Llega un nuevo hermano, ¿y también los celos?

Los celos fraternos constituyen uno de los sentimientos más juzgados en los niños, pero, si se enfocan bien, pueden favorecer su desarrollo emocional.

Los celos es un sentimiento que experimentan la mayoría de los niños, debido a que dejan de ser el único en casa, hay una nueva personita en casa. Y ésta puede hacer que las normas, las rutinas,…, de casa cambien, al igual que las conductas de los padres hacia él, produciendo una rivalidad entre los hermanos. Y esto puede suponer a los padres una sobrecarga de trabajo, ya que dos niños reclaman un mayor gasto de atención, pueden tener dificultades a la hora de saber qué hacer, cómo actuar ante regresiones en las conductas del hermano mayor que se daban ya por superadas como el no controlar los esfínteres, querer el chupete,…

Por lo que este post quiere servir de ayuda a los padres para saber qué hacer en esas situaciones.

Primero vamos a ver cómo podemos definir los celos infantiles. Los celos infantiles hacen referencia al sentimiento de rabia, impotencia y abandono que le acomete a uno (hermano) cuando el otro amado (madre/padre) se acerca a un tercero (hermano pequeño) que es vivido como un rival insoportable. Los celos emergen de la inseguridad promovida en el vínculo amoroso y de necesidades infantiles, normalmente con el nacimiento de un nuevo hermano, ya que el niño que estaba solo pasa de ser el centro de atención para sus padres, tíos, abuelos,…, a verse destronado, estando la gente más pendiente del recién nacido, que acaba de llegar, que de él.

Los celos hablan de inmadurez afectiva. A diferencia de la envidia donde son dos en juego, los celos exigen la participación de tres integrantes. Solo cuando dificultan la convivencia y entorpecen las relaciones familiares se los cataloga como celos patológicos.

El celoso es alguien intolerante con relación a la infidelidad y a la rivalidad, es propenso a sospechar y vigilar de su posesión y temeroso de perder el afecto exclusivo de otros.

Los celos aparecen en los primeros meses de vida, y es una reacción corriente entre los niños de 1 a 5-7 años.

Durante el primer año de vida se desarrolla la conducta de apego con las personas que se tiene más contacto. Y en esta etapa es difícil que surjan los celos porque tendrá la sensación de que han estado siempre juntos, que siempre han convivido.

Con tres y cuatro años, la llegada de un nuevo hermano hace que aparezcan los celos, ya que se le percibe como una amenaza (errónea o no) hacia el mantenimiento del vínculo parental; es decir, tienen miedo a perder el afecto de los padres, lo cual se puede observar como la rivalidad entre los hermanos por conseguir el afecto y la atención de los padres, ya que no se ha adquirido suficiente autonomía de las figuras paternas como para aceptar el tiempo que éstas le dedican al bebé, y al ver peligrar la exclusividad que le dedicaban sus padres se comporta de forma diferente, pensando que pueden perder el afecto de sus padres, llamando su atención constantemente,…

Hacia los seis o siete años la llegada de un hermano se ve de forma diferente, ya que los niños tienen capacidad de razonar y no asocian la llegada de este nuevo hermano a la pérdida de afecto de sus padres. También tiene ya su grupo de amigos y no dependen de las figuras paternas de manera tan excesiva como en etapas anteriores, aunque si que se pueden presentar los celos pero en menor intensidad, viendo a su hermano recién llegada como un futuro compañero de juego, creando con el tiempo complicidad entre ambos.

Los celos van remitiendo a medida que el niño va madurando, aunque hay situaciones en las que son de gran intensidad y duraderos en el tiempo. Es entonces cuando hay que buscar  ayuda de profesionales.

Pero además del nacimiento de un hermano hay otras situaciones que también provocan celos, como:

favoritismos y preferencias de los padres: abierta o solapadamente los padres manifiestan preferencias por uno de los hijos.
excesiva dependencia o necesidad de uno de los padres por parte del niño: normalmente de la madre, lo que desencadena celos hacia al otro progenitor por considerarlo el niño como rival, ya que el niño le ve como una persona que le quita tiempo de dedicación de su madre hacia él.
sentimiento de inseguridad y de inadaptación: el niño envidia a los demás, estos sentimientos suelen ser el resultado de situaciones de ridículo en la infancia, sentirse rechazado o bien criticado de forma severa.

Y en qué manera se pueden manifestar los celos:

  1. SÍNTOMAS FÍSICOS como puede ser un dolor de tripa y vómitos, falta de apetito, problemas en el sueño, dolores inventados para acaparar la atención de los padres,…
  2. CAMBIOS EN EL COMPORTAMIENTO:

-Incremento de la desobediencia.
– Cambios de humor.
-Más llorones y tercos.
-Irritables y nerviosos.
-Rivalidad abierta.
-Agresividad creciente dirigido al principio contra la madre y posteriormente contra el hermano e incluso hacia si mismo.
– Rabietas y pataletas.
-Retraimiento que desemboca en relación hostil hacia los padres y el hermano.
-Puede buscar muestras de afecto en los padres y estar más mimoso.
– Afectuosidad excesiva hacia el bebé.
– Intenta llamar la atención de cualquier forma posible.
– Se niega a ir al colegio.
– Ignora al bebe.

3. CONDUCTAS INFANTILES: hay un regreso a etapas evolutivas ya superadas, se vuelve a hacer pis en la cama, presenta un lenguaje más infantil, pide el chupete o el biberón,…, quiere imitar a su hermano. Lo mejor en este caso es no atender a estas conductas.

Y yo como padre/madre, cómo puedo ayudar a mi hijo a SUPERAR LOS CELOS. Si es por llegada de un hermano, normalmente, con ayuda de los padres, el niño los va a superar, pero para ello necesita volver a sentirse ubicado y seguro en casa, algo que puede costar un poco. Para ello es bueno:
1.-Preparar al niño para la llegada de un hermano. Esto le ayuda pero no evita que aparezcan los celos. Hay que darle la noticia durante el embarazo con un simple: “Vas a tener un hermano”, con lo que le ayudaremos a entender los cambios que nota en la madre, le podemos decir que “toca la tripa”, “háblale, que te oye”, “¿notas como se mueve?”, o en la casa, con los preparativos para la llegada del bebe, puede incluso elegir el color de la habitación, los muebles para el pequeño,…

Aunque el niño lo comprenda todo puede sentirse abrumado emocionalmente. Lo fundamental es que el niño comprenda que se le va a seguir queriendo, sin adelantar acontecimientos como que jugará con su hermanito, ya que tendrán que pasar muchos meses para que esto ocurra.

2.- Avisarle de lo que va a pasar, contarle el tiempo de cuidado que va a necesitar el bebé, ejemplificándolo con el que se gastaba con él. Pero también, cuando se acerque el parto, que vas a estar unos días fuera, en el hospital, y podéis preparar todas las maletas juntos, asegurándote de que sabe con quien se va a quedar esos días.

También hay que contarle que el nuevo hermano sólo va a dormir y comer, que no va a poder jugar con él hasta que sea más mayor, aunque la mayoría de las veces lo intentará, tratándole como a sus compañeros de juego, sin darse cuenta de que es más delicado y frágil.

3.-La llegada. El día que volváis a casa, puede ser el papa quien  lleve en brazos al recién nacido, así la mamá podrá abrazar al mayor y éste se sentirá más querido. Luego juntos le presentáis, si no lo conoce aún a su hermano.

4.-Intentar cambiar lo menos posible la rutina del niño tras el nacimiento del hermano. Es normal que disminuya el tiempo de atención que recibe, por lo que hay que procurar que tenga un tiempo especial, los ritos para acostarse, seguir diciéndole lo mismo sobre lo que está permitido y lo que no…

5.- Mantened al niño aislado de la madre el menor tiempo posible. Hay veces que mientras la madre da a luz, el niño está con otros familiares, pero lo mejor es que se ocupe el padre de él, preparando éste la visita para conocer al nuevo hermano, buscando un momento de tranquilidad en que esté sólo la familia, y si no puede, que pase alguna noche con él o que se ocupe de sus rutinas diarias.

6.-Hablar de “igual a igual”. La rivalidad suele disminuir cuando la madre habla con el mayor de igual a igual respecto al bebé. Comentar lo que el bebé puede sentir o necesitar llamar la atención del niño ante el interés del bebé por él, hacia lo que le gusta y lo que no.

7.-Hacer comparaciones es negativo. Se suele reconocer las cualidades de cada hermano, pero no hay que caer en consideraciones de tipo: “Mira a tu hermano, con lo tranquilo y lo bueno que es, ya podrías aprender de él”.

8.-Prestar atención al mayor y hacer que lo hagan los demás: dedicad al día un tiempo exclusivo para el niño, 10 15 minutos.

9.-Nunca alejad al mayor por el nacimiento de un hermano. Muchas veces para tener más tiempo para atender al pequeño lo llevan a guardería, algo que hemos de evitar esto.

10.-Cuidado con reforzar el comportamiento del menor. Muchas veces el pequeño se aprovecha, puede que esté molestando al mayor, rompiéndole algo y éste reaccionar con violencia. Pregunta siempre que ha pasado.

11.- Evitar el cambio o fuentes de estrés. En este periodo de adaptación por parte de todos, podemos ser más flexible con determinadas reacciones de los niños, como por ejemplo, dejar el pañal.

Los padres podemos hacer actividades específicas para combatir los celos de los hijos, mediante el juego, los dibujos y de otros recursos, de manera que desahogue su hostilidad en tareas y objetos sustitutos. Juegos como:
• juego simbólico: la cocina, muñecas, el médico, la peluquería,…
• representaciones teatrales, role-playing,…
• identificar y trabajar el sentimiento celoso con prácticas: presentar la emoción a tratar (celos) mediante una definición sencilla, poner ejemplos en los que se dé este sentimiento, enseñar dibujos y fotografías con esta expresión emocional, que los niños y los padres expliquen vivencias en las que han experimentado esta emoción, clasificar los celos en emoción agradable o desagradable, expresar físicamente la emoción, entre todos hacer una lista de los motivos que provocan los celos.

Si vemos que el niño está jugando con el bebé de forma agresiva, no es que le vaya a hacer daño, sino que está jugando con él como lo hace con sus compañeros de juego, por lo que retiraremos al niño y le explicaremos, sin estar nerviosos y sin chillar, que no lo puede hacer y que no le vamos a dejar que lo haga, enseñándole a acercarse a su hermano, a hacerle caricias y a darle besos.

También se puede hacer de la hora del baño del bebé un juego, implicando al hijo mayor en el, ya que puede ayudar, al igual que a vestirle o darle de comer, para que disfrute de ese momento con su madre y su hermano.

Otra estrategia que podemos usar es la de recuperar álbumes y vídeos de cuando era pequeño, contándole todo lo que hacíamos con él, lo que sentimos cuando llegó a casa y cuánto le queremos.

Así como leer libros que hablen de los celos entre hermanos para que ellos reconozcan los sentimientos que están viviendo en otras personas, personajes de cuento, identificándose con el y los entiendan. Estos libros pueden ser:
* Celos. ¿Qué sientes?, de Violeta Monreal.
* Pablo no quiere estar solo, de Roser Rius, que refleja la reacciones de los más pequeños ante situaciones de la vida cotidiana como la timidez, el miedo, los celos,… Al final del libro hay una actividad plástica sencilla, orientaciones para tratar el tema por un psicólogo.
* ¿Dónde está Alba?, Laura Gallego García, Claudia Ranucci, la protagonista es Clara, la que tiene una hermana pequeña que se llama Alba. Al principio, Clara estaba muy contenta con Alba.
Pero ahora ya no está tan contenta.

Y qué conductas hay que eliminar por nuestra parte:
– Hacer comparaciones entre los hermanos.
– Hacer diferencias notorias respecto al tiempo de atención.
– Tener actitudes sobreprotectoras.
– Dar privilegios a unos hijos frente a otros.
– Darle una importancia desmedida al comportamiento celoso ya que se puede prolongar lo que sólo era una conducta sin importancia.
– Que el hijo mayor asuma la responsabilidad del cuidado del hermano menor.
– Gritos y descalificaciones.
– Decirle que su conducta es debida a los celos, hay que hacer referencia al hecho concreto, sin interpretar la causa.
– que otros adultos centren toda la atención hacia el recién nacido cuando lleguen a casa.

Por lo que, y a modo de resumen:
– hay que estar atentos para detectar cualquier tipo de conductas celosas, proporcionando diariamente a cada hijo una atención individualizada, dándole la oportunidad de que exprese sus sentimientos.
– informar de los cambios y aspectos inesperados, procurando que en casa se respire un ambiente tranquilo fomentando la cooperación entre los hermanos (tareas de casa, recados, juegos,…)
– tratar con afecto a los hijos para que perciban que son queridos es fundamental, educándoles en todo momento en el control de sus emociones, respetando su espacio de juego e intimidad.
– conseguir que acepten las normas de la casa de forma democrática, favorecer el juego con todos los hijos.

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