Mis papas se han divorciado, ¿y de mí también?

El divorcio es un proceso muy estresante. Pero no sólo para los padres, sino también para los niños, y son muchos los que cada año sufren el estrés del divorcio de sus padres. Pero la forma en que reaccionan depende de su edad, personalidad y las circunstancias de cada divorcio.

Los padres pueden ayudar al niño para que este período difícil, le resulte más fácil de superar como:

  • Mantener al margen de los niños los conflictos, riñas y discusiones,…
  • Restringir la negatividad contra el otro padre, así como el resentimiento y la tendencia a echarle la culpa.
  • Asegurarse de que ambos padres siguen implicados en la vida del niño.
  • No buscar apoyo en el hijo. Él no es tu amigo o profesional adecuado para ello, sino que es un elemento que está sufriendo el proceso.

¿Cómo le damos la noticia?

En cuando los padres estéis seguros de que la decisión es la adecuada, en cuanto hayáis tomado la decisión de separaros, hay que transmitírselo a ellos.

No hay una manera fácil para dar la noticia. Lo que si que recomendamos los profesionales es que intentéis darle la noticia los dos juntos, y que no se enteren por otro familiar o por otra persona ajena.

Cuando vayáis a hacerlo, dejad a un lado los sentimientos de enfado o culpa que podáis estar sintiendo en ese momento, ya que esto no va a ayudar a dar la noticia. Tampoco hay que alterarse ni enfadarse durante la conversación.

La información que le deis debe adaptarse a la edad, grado de madurez y temperamento del niño. Siendo el mensaje a transmitir que lo que ha ocurrido es entre vosotros y él no tiene ninguna culpa. El niño hará preguntas, o no. Pero si lo hace, debéis contestarlas, con sinceridad, cuidando la información que le dais, cómo le dais el mensaje,…, ya que no es necesario que los niños conozcan los verdaderos motivos por los que se ha roto la pareja.

Es muy normal que al principio los niños se sientan culpables aunque le digáis que no tiene culpa, por lo que lo debéis tranquilizar y repetirle, las veces que sea necesario, que no es su culpa, sino que vosotros ahora os queréis de una manera diferente y por eso no podéis vivir juntos, pero que vais a estar con ellos siempre. Que los padres nunca dejan de querer a los hijos y que de ellos nunca os vais a divorciar.

También hay que preparar a los niños para los cambios que va a sufrir su vida a partir de ahora. Las preguntas más frecuentes que os pueden hacer son:

¿Con quién voy a vivir?
¿Dónde iré al colegio? ¿Tendré que cambiar de colegio?
¿Tendré que cambiar de casa?
¿Dónde viviréis vosotros?
¿Con quién estaré en vacaciones?
¿Podré seguir viendo a mis amigos?

Sed sinceros con vuestro hijo. No es una situación fácil para ninguno de los tres, le podéis decir que no tenéis esa respuesta, pero que no se asuste, que no se sienta culpable, que lo que tiene que saber es que va a vivir papá o mamá, que cambiará cada semana, quince días de casa,…, que va a seguir en el mismo cole y con sus mismos amigos. Solo aquello que necesita saber para este momento.

Si el niño es muy pequeño, hay que controlar las palabras, deben de ser sencillas y debéis de controlar que las entiendan, como por ejemplo diciéndoles, que os vais a ir a vivir a casas diferentes para no pelear tanto, pero que los dos le queréis.

Si son más mayores o adolescentes, son más conscientes de la situación que están han estado viviendo en casa y la que se avecina.

¿Cómo puede reaccionar el niño? ¿Y que hago yo?
Es posible que al recibir la noticia, el niño se altere, esté más nervioso. Para lo cual podéis usar la frase “sé que no te gusta, ¿hacemos algo que te haga sentir mejor?” o “los papas te queremos y sentimos mucho el tener que vivir separados”. Con estos mensajes le estamos dando información sobre que le reconocemos y aceptamos sus sentimientos actuales, los cuales son normales y comprensibles, y que él nos importa.

También debéis tener en cuenta que todos los niños no reaccionan de la misma manera ni en el mismo momento. Puede que no lo haga de manera inmediata. Pero eso también es normal. Hay que esperar y buscar el mejor momento para hablar del tema, cuando él esté preparado, sin forzar la situación.

A veces, el estrés se manifiesta de otras formas: en los estudios, con los amigos, en los cambios de apetito, en la forma de comportarse o en los patrones de sueño.

Hay mucha información para daros sobre este tema. En el próximo post hablaremos sobre ayudar al niño a afrontar la situación, la importancia de mantener una rutina y coherencia, cómo ayudar al niño a adaptarse a la nueva situación,…

Si estáis viviendo está situación y no sabéis como afrontarla o  el niño está muy nervioso y necesitáis ayuda, no dudéis en llamarnos o venir a pedirnos ayuda.

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